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miércoles, 17 de septiembre de 2008

Comunidad del Lunes 15 de Septiembre del 2008 - Cómo Reconocer la Voz de Dios

La experiencia normal del creyente consiste en escuchar a Dios acertadamente. Si nosotros como creyentes, andamos en el Espíritu, entendemos el significado de la Cruz y permitimos que el Espíritu Santo nos llene y que viva a trabes de nosotros, tuviera que resultarnos fácil distinguir si la voz que oímos proviene de Dios, de la carne o del maligno.

A continuación, algunas de las pautas que nos ayudaran a determinar la mente de Dios cuando tengamos que discernir lo que parecieran ser voces contradictorias:

1. Consecuente con la Palabra
2. Conflicto con la sabiduría humana
3. Choque con la naturaleza carnal
4. Desafió a la Fe
5. Valentía
6. Efectos sobre otras personas
7. Paciencia
8. Consecuencias
9. Consejos piadosos
10. Crecimiento espiritual
11. Paz

1. CONSECUENTE CON LA PALABRA

La voz de Dios nunca nos va a decir que emprendamos ninguna actividad o relación que no sea consecuente con las Sagradas Escrituras. Cualquiera que sea nuestra necesidad, alguna porción de las Escrituras puede ofrecernos la dirección correcta que nos hace falta. Pero si ignoramos la Palabra de Dios y no la atesoramos en nuestra vida, cuando se presentan las dificultades, nos dejamos engañar con toda facilidad. Dios jamás nos pide que hagamos nada en contradicción con su Palabra, cuanto mejor la conozcamos, mas fácilmente podremos reconocer su voz al hablarnos. La voz de Dios jamás incluye información alguna que pueda violar los principios de las escrituras.

2. CONFLICTO CON LA SABIDURIA HUMANA

Jesús por lo general hacia lo contrario de lo que la gente esperaba. Si sentimos la tensión del mundo, y lo que oímos de parte de Dios parece razonable y racional, entonces deberíamos investigarlo. Esto no quiere decir que Dios no haga uso de la sabiduría humana. Lo hace. Pero en muchos casos su voz nos pedirá que cumplamos algo que parece enteramente ilógico desde el punto de vista de nuestra mente.

3. CHOQUE CON LA NATURALEZA CARNAL

Dios jamás nos pedirá que hagamos algo que gratifique a la carne. No quiere decir que Dios este en contra de la alegría. Esta a favor de ella, pero a favor de la sana alegría que le agrada y que trae consigo una sensación de pura plenitud y no de una instantánea gratificación de la carne. Si lo que oímos nos insta a gratificar la carne, a olvidar lo que dicen otros, a hacer simplemente lo que nos da la gana, entonces deberíamos entender que es algo que no viene de Dios. El siempre nos habla de modo tal que los resultados agraden al Espíritu de Dios dentro de nosotros, y no a la carne. Hemos de satisfacer los anhelos del Espíritu; su voz nutrirá y edificara nuestro Espíritu, no nuestra naturaleza carnal. Dios nos llama a escuchar una voz que invariablemente busca el beneficio de otros tanto como el nuestro propio, una voz que requiere bastante fe para ser oída.

4. DESAFIO A LA FE

Dios desafía nuestra fe. Al hacerlo, edifica nuestra relación con El y nos ayuda a tener intimidad con El. Cuando elevamos nuestras peticiones al Señor, deberíamos preguntarnos siempre si han de servir para desafiar nuestra fe. Cuando Jesús estaba en esta tierra, siempre andaba buscando personas que respondieran con fe. Su voz exige un acto de fe de nuestra parte para entender lo que nos ha revelado.

5. VALENTIA

Cuando Dios habla, su voz requerirá muchas veces un acto de valor de nuestra parte. Necesitamos valor para obedecer el mandato de Dios, necesitamos valor interior para acometer las obras que Dios nos ha asignado. Cuando Dios habla el cumplimiento de sus planes depende en alguna medida de que nosotros respondamos o no con un espíritu confiado y valiente.

6. LOS EFECTOS SOBRE OTRAS PERSONAS

A Dios le preocupa la influencia que ejercemos como creyentes y el testimonio que damos a los demás. Si hay alguna medida de dureza o rigidez para otros en lo que oímos, entonces no es de Dios. Cuando Dios habla no solo tiene nuestro propio interés en mente, sino también el bien de todas las personas a nuestro alcance. Siempre obra para bien de todo su pueblo, no para unos cuantos únicamente.

7. PACIENCIA

En ninguna parte de las Escrituras encontramos que Dios dice que debamos apresurarnos a tomar una decisión. EL no opera de esa forma. El éxito no se basa en las decisiones instantáneas. Dios nunca nos pide que actuemos ciega y apresuradamente. Satanás siempre insta a actuar de inmediato, porque sabe que si decidimos retroceder y pensar bien las cosas, seguramente reconsideraríamos nuestra actitud. Si sentimos un irresistible impulso a actuar espontáneamente, es mejor que nos detengamos a considerar. A Dios le interesa tener todos los detalles en regla. El pretender adelantarnos a Dios es un error terrible, y las consecuencias son siempre desagradables.

8. CONSIDERAR LAS CONSECUENCIAS

Satanás nos dice que debemos “proceder, seguir adelante, tomar la decisión, sin preocuparnos por las consecuencias”. A Dios, le interesan y le preocupan las ramificaciones de nuestras acciones. El Nuevo Testamento es claro cuando considera las consecuencias de las decisiones. Cada vez que Dios habla tiene en mente nuestro futuro y hará que cada cual se pregunte: “Si tomo esta decisión, ¿Qué pasara con mi familia, con mi trabajo, con mi andar en el Señor?”

9. CONSEJOS PIADOSOS

Con frecuencia Dios nos insta a procurar el consejo de otras personas. Cuando lo hace quiere que estudiemos el estilo de vida de la persona de la cual vamos a recibir consejos. Debemos considerar el registro espiritual, moral y de comportamiento de toda persona a la que piensa acudir en busca de consejo. Esto no quiere decir que el incrédulo no tiene sabiduría y que no puede dar buenos consejos. No obstante, el creyente puede agregar la dimensión espiritual y el discernimiento de las Escrituras en este asunto.

10. CRECIMIENTO ESPIRITUAL

Todo lo que Dios nos diga servirá para estimular nuestro crecimiento espiritual. Esto significa que nunca nos pedirá que hagamos algo o pensemos en algo que nos pueda hacer retroceder espiritualmente. Jamás nos pediría que sigamos un curso de acción que pudiera entorpecer nuestra madurez espiritual.

11. PAZ

Cuando Dios habla, una de las señales más comunes es una sensación de quietud espiritual. Quizás no resulte muy tranquilo al comienzo. La verdad es que puede haber mucho conflicto y lucha, pero cuanto mas escuchamos, tanto mayo es la tranquilidad y la paz que nuestro espíritu llega a experimentar. Comenzamos a poseer lo que el apóstol Pablo llamo “una paz que sobrepasa todo entendimiento” (Fil. 4.7). Se trata de una paz que nos rodea como una frótales y nos libra de vernos sobrecogidos de ansiedad, Lemos y frustración. Es importante saber que jamás conseguiremos que Dios nos de paz en casos de desobediencia. Podremos creer con la mente, pero nunca lograremos creer con nuestro espíritu y ejercitar la fe.


Como creyentes en proceso de maduración, si oímos la voz de Dios, EL no nos hará adoptar decisiones equivocadas. Nos protegerá en la medida en que andemos en el Espíritu y entendamos la centralidad de la Cruz.

Podemos distinguir entre la voz de Dios y la de Satanás, a pesar de la habilidad de este último para disimularla hábilmente. Se presenta como ángel de luz junto con todos los atractivos apropiados. Es por eso, justamente, que los mismos creyentes pueden ser engañados. La Biblia dice: “Amados, no creáis a todo espíritu, sino probad los espíritus si son de Dios; porque muchos falsos profetas han salido por el mundo. En esto conoced el Espíritu de Dios: Todo espíritu que confiesa que Jesucristo ha venido en carne, es de Dios; y todo espíritu que no confiesa que Jesucristo ha venido en carne, no es de Dios”. 1 Juan 4.1-3.

A medida que esta era se vuelve mas tenebrosa, mas serán las voces perjudiciales para el pueblo de Dios. Los que con desgano buscan su rostro y no anhelan conocerle con fervor se verán fácilmente inducidos a aceptar numerosos errores doctrinales. Satanás no golpea la puerta para enseguida decir: “hola, soy Satanás”, sino que entra por la puerta de atrás, valiéndose del lenguaje mas astuto, convincente y persuasivo posible. La mejor forma del mundo para engañar a los creyentes es la de envolver un mensaje en un lenguaje religioso y declarar que el mismo contiene alguna nueva intuición procedente de Dios. Es por ello que como creyentes deberíamos continuar madurando a fin de que no necesitemos que nadie más nos enseñe. Si bien es cierto que Dios ha mandado pastores como predicadores, el crecimiento personal de nuestro ser espiritual debería ser nuestra prioridad. No siempre tenemos que tener a alguien para que nos diga lo que Dios dice en relación con alguna decisión a tomar. Deberíamos poder tener una actitud de humildad ante el Señor y aprender a conocer la diferencia entre la voz de Dios y la del diablo, entre los caminos de Dios y los del mundo.
Esta comunidad fue impartida por Reny y Lymari

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