
VIRTUD
Virtud es una disposición habitual del hombre, adquirida por el ejercicio repetido de actuar consciente y libremente en orden a la perfección o al bien. La virtud para que sea virtud tiene que ser habitual, y no un acto esporádico, aislado. Es como una segunda naturaleza a la hora de actuar, pensar, reaccionar, sentir.
Lo contrario a la virtud es el vicio, que es también un hábito adquirido por la repetición de actos contrarios al bien.
Hay virtudes teologales y morales.
Virtudes Teologales:
Lo contrario a la virtud es el vicio, que es también un hábito adquirido por la repetición de actos contrarios al bien.
Hay virtudes teologales y morales.
Virtudes Teologales:
Son tres: fe, esperanza y caridad.
Las Virtudes teologales informan y vivifican todas las virtudes morales.
Fueron infundidas por Dios en nuestra alma el día de nuestro bautismo, pero como semilla, que había que hacer crecer con nuestro esfuerzo, oración, sacrificio.
Dios nos dio estas virtudes para que seamos capaces de actuar a lo divino, es decir, como hijos de Dios, y así contrarrestar los impulsos naturales inclinados al egoísmo, comodidad, placer.
Por la fe tenemos el conocimiento de Dios, por la esperanza confiamos en el cumplimiento de las promesas de Cristo y por la caridad obramos de acuerdo a las enseñanzas del Evangelio.
Características de las Virtudes Teologales:
a) Son dones de Dios, no conquista ni fruto del hombre.
b) No obstante, requieren nuestra colaboración libre y consciente para que se perfeccionen y crezcan.
c) No son virtudes teóricas, sino un modo de ser y de vivir.
d) Van siempre juntas las tres virtudes.
DEFINICIONES
Fe:
Es un don, una luz divina por la cual somos capaces de reconocer a Dios, ver su mano en cuanto nos sucede y ver las cosas como Él las ve. Por tanto, la fe no es un conocimiento teórico, abstracto, de doctrinas que debo aprender. La fe es la luz para poder entender las cosas de Dios. Por la fe creemos todo lo que El nos ha revelado y que la Santa Iglesia nos propone como objeto de fe.
“El justo vivirá por la fe” (Romanos 1, 17)
“La fe sin obras está muerta” (Santiago 2, 26)
"Sin la fe es imposible agradar a Dios” (Hebreos, 11,6).
Esperanza:
Es la virtud teologal por la cual deseamos a Dios como Bien Supremo y confiamos firmemente alcanzar la felicidad eterna y la gracia del Espíritu Santo para alcanzarla.
“Mantengamos firme la confesión de la esperanza, pues fiel es el autor de la promesa” (Hebreos 10,23).
“Esperando contra toda esperanza, creyó y fue hecho padre de muchas naciones”
(Romanos 4, 18).
Nos procura el gozo en la prueba misma: ‘Con la alegría de la esperanza; constantes en la tribulación’ (Romanos 12, 12).
Caridad:
Es la virtud por la que podemos amar a Dios y a nuestros hermanos por Dios. Por la caridad y en la caridad, Dios nos hace partícipes de su propio ser que es Amor.
Es el ‘vínculo de la perfección’ (Col 3, 14) y la forma de todas las virtudes.
Jesús hace de la caridad el mandamiento nuevo (Jn 13, 34). Amando a los suyos ‘hasta el extremo’ (Jn 13, 1),
“Permaneced en mi amor. Si guardáis mis mandamientos, permaneceréis en mi amor, como yo he cumplido los mandamientos de mi Padre y permanezco en su amor.”(Jn 15, 9-10)
En pequeños grupos pudimos compartir y reflexionar sobre el nivel en que hemos desarrollado estas virtudes en nuestras vidas.
Citas finales:
“Revistamos la coraza de la fe y de la caridad, con el yelmo de la esperanza de salvación” (1 Ts 5, 8).
“Ahora subsisten la fe, la esperanza y la caridad, estas tres. Pero la mayor de todas ellas es la caridad” (1 Co 13,13).
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