Todo lo que se llama Comunidad no es necesariamente una Comunidad según el Evangelio.
Una comunidad es una agrupación estable, orgánica y fraternal de personas centradas en Cristo y llenas del Espíritu Santo que se sienten responsables unas de otras.
Lo es si cumple con estas características:
1. Necesidad de vivir a Dios Padre: La relación con el Padre es el cuidado esencial de cada uno y de todos.
2. Las personas quieren convivir y caminar juntas:
• Para que un grupo de gente llegue a ser una Comunidad es preciso que las personas aprendan a conocerse y a aceptarse mutuamente con sus riquezas y sus límites. Es decir, a cada miembro no se le pide que cambie antes de aceptarlo y amarlo, sino que se le recibe tal como es, sin previas condiciones.
• También el grupo es aceptado incondicionalmente con sus tensiones, los enfrentamientos de los miembros, su pesadez, su pasividad... y otros aspectos negativos.
• La desaparición de las críticas negativas es la prueba de la aceptación incondicional. Las personas y los grupos tienen sus deficiencias, sus equivocaciones. Estas siguen viéndose, se habla de ellas cuando conviene; pero se hace sin amargura en el corazón. El amor ha absorbido la amargura.
• Seres humanos con rostros, con nombres propios y con una historia.
• Personas queridas por sí mismas como parte insustituible que se les espera en las reuniones y se les extraña en su ausencia centradas en Cristo.
3. Se basan en el Espíritu siempre presente:
En los grupos conducidos humanamente se señala el camino, uno conduce hacia su destino, pero en las Comunidades según el Evangelio se sabe que es Otro que está por encima de quien conduce, en el cual se confía y al que se escucha atentamente. Innovación.
¿El grupo de apóstoles constituía una Comunidad en el momento de la muerte de Cristo?
Es difícil de contestar... pero el día de Pentecostés se ve más claro.
El libro de los Hechos de los Apóstoles narra los primeros testimonios de la primera comunidad cristiana:
Hech. 2, 42-47
Hech 4, 32-37
Hech 5, 12-16
Del conjunto de los sumarios de los Hechos se desprende que los rasgos propios de una comunidad signo de Cristo resucitado y animada por su Espíritu consisten en ser:
a) Comunidad de fe: la fe se vive en comunidad, y no por libre y en solitario. Lo que mantiene al grupo cristiano en cohesión interna, es la fe en Cristo resucitado; y no la mera camaradería, la amistad, la ideología, un compromiso político y menos aún un proyecto económico.
b) Comunidad de vida y de amor. Los creyentes vivían unidos y lo poseían todo en común; el fondo comunitario se repartía según la necesidad de cada uno. Es un ideal al que hay que tender para la plena comunión en la fe y el amor: vivir unidos, saber aceptarse y no sólo tolerarse, crear ambiente de hogar a base de cariño y respeto. Y sobre todo compartir.
Edificando mutuamente y compartiendo lo que son y lo que tienen en la medida de su crecimiento cristiano y de su integración comunitaria
c) Comunidad eucarística y de oración. La Eucaristía es la fuente y cumbre de la vida comunitaria; por eso desde el principio, según el deseo de Jesús, la cena del Señor se celebró en todas las iglesias de la cristiandad primera. Sin Eucaristía viva y eficaz no puede haber comunidad cristiana
d) Comunidad misionera. La misión es rasgo fundamental del grupo cristiano. La misión se expresa en la evangelización, es decir, en el anuncio y el testimonio de Cristo salvador.

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